De placeres está hecha la vida, de enormes, jugosos y fortificantes placeres!
No, no todo es en la comida, aunque en gran medida de ahi se obtiene la energía para completar en armonía una charla entre amigas.
Y es en esta actividad cuando mi dicha se extiende hacia todo comensal, porque sin importar si lo que comes es un manjar, con el simple hecho de escuchar una anécdota o miles más, lo que ingieras será oro para el paladar.
Hoy fue un día de gran placer, deleitarme en el desayuno y la comida de buenas amistades, de perspectivas amenas, diferentes, ingeniosas y confidentes.
Doy gracias por días como hoy, cuando después de la tormenta y de enfrentar demonios y dragones (que lejos de ser inverosímiles, o irreales, son mucho mas que eso, son la otra mitad de lo que nos compone, solo que los ocultamos detrás de los telones), llega una tranquilidad que nos permite apreciar el fondo del agua; y ya no es turbia ni revuelta, ya se perciben los colores, y esos demonios y dragones, son solo la reducción de tantos sinsabores. Diminutos, insignificantes, ahora se ven, su presencia no me aterra pues ahora se como me he de defender; una buena dosis de risas, mutuos halagos y caras de complicidad, llenan mi vida mas que el pastel de queso que no me llegué a terminar.
Amigas, gracias! Dios pensó en todo cuando las puso cerca de mi, y ruego al cielo para tenerlas siempre y brindarles mi apoyo cada vez que lo lleguen a requerir.
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