"¡es el fin del mundo! " decía mi bisabuela cada vez que veía o escuchaba algo nuevo, o que le parecía realmente increíble, fuera de sus parámetros, de sus reglas, estándares o era realmente morboso. No es mi frase predilecta, pero es una de tantas que aprendí a utilizar, primero en tono de mofa, porque por supuesto que yo sabía que no se acababa el mundo ... pero..., ¿no se acaba el mundo? Realmente mi bisabuela era sabia!!, cada vez que ella veía o percibía algo diferente era el fin del mundo! de su mundo!, y ahora lo veo y lo vivo, basta comprar un periódico, prender la tv, platicar con quienes no somos asiduos (porque este es otro tema, la conversación varía demasiado) para darnos cuenta de que efectivamente es el fin del mundo, de ese mundo tal y como lo hemos tenido, tal y como lo hemos percibido, pero lo más irónico es que empezamos a vivir en un mundo tal y como lo hemos construido, y luego nos sorprendemos de cómo han cambiado las cosas!! A mi bisabuela le sorprendía ver jóvenes besándose en la calle "toxqueando", creo que era la palabra. Que risa, porque si hubiera visto los anuncios donde nos prohibian saludarnos de mano, menos de beso!, no se que hubiera creído que era el fin del mundo, toxquear o no toxquear.
No bisabuelita, todavía no era el fin del mundo, en eso estamos.....
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